La Parotiditis: causas, tratamientos, síntomas, etc

Definición:

La parotiditis (paperas) es una infección vírica contagiosa que causa un agrandamiento doloroso de las glándulas salivales.

La infección puede también afectar a otros órganos, especialmente en los adultos.

Es una enfermedad viral producida por el paramixovirus, que, inicialmente, se multiplica en las células del aparato respiratorio y, posteriormente, la sangre lo transporta hacia todos los tejidos, como  las glándulas salivales, siendo la principal la parótida.

El contagio de la enfermedad puede ser por contacto directo o por objetos contaminados con saliva u orina.

Causa:

La parotiditis no es una infección tan contagiosa como la varicela o el sarampión. Las épocas de mayor contagio de esta enfermedad se dan, generalmente, a finales del invierno o al principio de la primavera.

Aunque la afección puede padecerse a cualquier edad, en la mayoría de los casos afecta a niños de entre cinco y quince años de edad.

La enfermedad no es frecuente en menores de dos años. Una infección por el virus de la parotiditis habitualmente proporciona inmunidad de por vida.

Síntomas:

Inicialmente aparece dolor y endurecimiento en la zona correspondiente a la glándula parótida (entre el lóbulo de la oreja y la mandíbula), generalmente debido a la inflamación de la zona.

Característicamente el lóbulo de la oreja suele elevarse. Tras el contagio, el aumento del tamaño de la glándula salival alcanza su máximo volumen a los dos o tres días.

Normalmente, se inflama primero un lado y, en el transcurso de dos días, el otro, pero es posible que sólo afecte a uno de ellos.

Suele, además, asociarse a fiebre que varía entre los 39º y 40º. El periodo en que aparecen los síntomas es, aproximadamente, de tres a siete días después del contagio aunque esto cambia dependiendo del paciente.

Las complicaciones son poco frecuentes, pero posibles, e incluyen la inflamación de las meninges y el encéfalo (meningoencefalitis), de la epididimitis o la inflamación del testículo (orquitis), del ovario (ooforitis), del riñón (nefritis), del músculo cardiaco (miocarditis) o de las articulaciones (artritis).

Diagnóstico:

El especialista establecerá un diagnóstico a través de los síntomas y signos visibles que tenga el paciente, es decir, si las glándulas salivales se encuentren inflamadas.

Este diagnóstico es muy probable si esto sucede durante una epidemia de esta enfermedad. En otros momentos es posible que se necesite realizar un análisis de sangre para descartar otras causas posibles.

Los análisis de laboratorio pueden identificar el virus de la parotiditis y sus anticuerpos, pero rara vez son necesarios para llegar al diagnóstico.

Tratamiento:

En la mayoría de los casos esta enfermedad desaparece por sí misma y su tratamiento sólo consiste en mejorar los síntomas que se vayan presentando mediante antitérmicos y antinflamatorios.

El reposo en cama se aconsejará según el estado en el que se encuentre el paciente.

Suele recomendarse la toma de líquidos y hacer gárgaras con agua tibia con sal, además de aplicar compresas frías o calientes en la zona del cuello.

La dieta es otro factor muy importante a tener en cuenta, pero dependerá de las condiciones de la persona infectada para poder alimentarse, lo que suele reducirse a alimentos blandos.

Si la ingesta es posible, no será necesario limitar la alimentación.

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